Un placer correr en mi ciudad

El triatleta del CDUPV Triatló, Dani Lluch, narra en primera persona su experiencia en el Valencia Triatlón

Lo más difícil del triatlón, cuando ya estás preparado, claramente es cuando suena el despertador a las 5 de la mañana. Este año no sé si porque no tenía muchas expectativas o, simplemente, porque aún estaba dormido, pero no llegué a tener los nervios que normalmente me persiguen. Había olvidado ver cómo habían cambiado los recorridos y lo que me iba a encontrar, aunque realmente, no era mucho problema, pues alguien iría, seguro, delante de mí.

De camino a la salida de natación empezaron los nervios, carreras porque el tiempo se nos echaba encima y debíamos pasar por guardarropía aún, atentos a no salir de guardarropía con las chanclas (no hubiera sido la primera vez) o con cualquier otra cosa con la que debiéramos volver y perder más tiempo.


Sense Límits Aventura al teu WhatsApp


PUBLICITAT

Desde el pantalán

Al final todo salió bien, justo antes de salir visita de un amigo del equipo para darnos moral y ánimos antes de empezar. Llegamos a la salida dispuestos, por primera vez en este triatlón desde que yo lo corro, a tirarnos desde el pantalán y no salir directamente desde el agua. La verdad es que por una parte lo prefiero, pues el rato flotando en el agua se me hace eterno y arrancar desde parado me cuesta más. Por otra parte, desde el agua puedes nadar unos segundos antes de que den la salida, lo cual también viene bien, pero bueno, hoy por hoy prefiero salir desde arriba.

El cambio del circuito de natación a mí, personalmente, me benefició. Se me da mejor nadar teniendo siempre una referencia cercana próxima y, tal como estaba este año tenías en los 1.500 metros como referencia boya, boya, edificio Veles e Vents, puente, boya… suficiente para que no se me hiciera largo.

PUBLICITAT

Haciendo la morsa

La salida del agua, como siempre, haciendo un poco la morsa, para arriba y a por la bici, con el subidón de haber visto en el reloj que el sector había ido bien.

Con respecto al circuito de bici, es verdad que este año hubo 4 giros de 180º pero, también es cierto, que al eliminar dos de los puentes, para los que no nos va muy bien subir, fue un alivio importante.

Los giros había que tomarlos con un extra de precaución pero, también es verdad que, al no competir con los élite, sabías que no te iba a pasar un obús por al lado. Además, para mí, este circuito de bici siempre tendrá algo especial, después de años en el montaje del circuito de F1, volver cada año siempre es un placer: conozco cada metro de ese asfalto y podría seguirlo con los ojos cerrados, he vivido grandísimos momentos allí y, más allá de los recuerdos de un apasionado de la F1, están todas esas vivencias y amistades encontradas en esos años. Pasar una vez al año algo más de una hora rodando por allí es un extra del que otros triatlones carecen.

PUBLICITAT

Correr y disfrutar con la gente

Después de otro buen sector, esta vez con la bici… ¡a por el último! Mi teórico mejor sector y, en realidad, el sector en el que siempre he sufrido más y en el que he estropeado competiciones que, a priori, iban bien, sin ir más lejos el año pasado.

Por primera vez decidí que este era el año de disfrutar, de cruzarme con mi mujer y mis hijas con una sonrisa, de animar a la gente a mi paso… el tiempo acompañaba, habíamos salido pronto, con lo que no era tarde y el sol no caería de justicia y, además, unas nubes lo ocultaban levemente para suavizar la temperatura lo justo para que mis piernas disfrutaran de cada zancada.

Sonrisas al cruzarme con mi familia, con los amigos del camino, con mi equipo CDUPV Triatló, y con la multitud de gente que nos animaba en los costados, amigos, compañeros de equipo, ex-compañeros que aun llevando colores diferentes siempre lo serán… cada grito daba alas, cada ánimo me hacía volar.

PUBLICITAT

El público, clave

Decidí disfrutar y me sorprendía gratamente, zancada tras zancada, de que mis tiempos no eran nada malos, y que mejoraban poco a poco, el clima acompañaba, los avituallamientos, este año sí, estuvieron muy bien, esponjas y agua embotellada, olvidando los duros avituallamientos en vasos del pasado, un avituallamiento a la ida y otro a la vuelta, lo dicho, un acierto.

Es cierto que a mí me gusta que las distancias de carrera sean a una sola vuelta, pero también es cierto que el hecho de realizar tres vueltas te permite escuchar esos gritos de aliento el triple de veces y que ayuda a que la gente que va a ver la carrera disfrute del paso de los corredores, evitando la tensa espera para un segundo de paso y, motivando a la gente a rodearnos en todo momento.

PUBLICITAT

Las caras de los niños

Y luego están los niños que van a ver la competición… uf… cada vez que corro y me los cruzo me encanta ver esas caritas que te miran como si fueras alguien de otro planeta, como un héroe, realizando una hazaña sobrenatural, esperando con la mano estirada sólo que un corredor tras otro les choquen los cinco para poder contarlo después; no importa que no seas el mejor, no importa que estés sudado, sólo importa chocar para poder girarme y contárselo a mi amigo.

Cuando, además, eso te pasa con tus hijas, las emociones se multiplican por mil y sólo esperas cruzar la línea de meta para poder abrazarlas.

El giro en meta estaba resbaladizo pero, tras un susto en la primera vuelta, logré salvarlo sin problemas en las siguientes.  Y ahí seguí, zancada a zancada al final, reservando un poco para poder acabar disfrutando. Y así fue, unos últimos metros apretando los dientes y a meta con el kilómetro más rápido de los 10. Llegada a meta y satisfacción máxima por haber cruzado haciendo mi mejor marca personal en un año en el que, quizá, no tenía ninguna expectativa de hacerlo.

El mejor triatlón popular

La zona de llegada para los triatletas, muy mejorada respecto a otros años, sin acumulaciones y con fácil acceso a los líquidos y a la comida, en definitiva un momento de relax y disfrute después de haber conseguido el objetivo, y no un sufrimiento después del sufrimiento.

Y al salir, reencuentro con la familia que tanto me ha animado y foto de rigor mordiendo la medalla con mis hijas, una más, espero que de las muchas que nos queden, aunque ya casi no quepamos en la foto.

Este año por desgracia fue el primero en el que no entré a meta con mis hijas, pero así son las normas. Habrá que ponerse las pilas y alguna vez en la vida subirse al podium para poder recoger un trofeo juntos de nuevo o, quién sabe, quizá de aquí a unos años les haya gustado tanto, que lo consigan ellas y me suban a mí.

El Triatlón de Valencia, el mejor triatlón popular que he corrido, en la ciudad en la que más me gusta correr.

Autor: Rafa Mora

Compartir aquesta notícia a
468 ad

2 Comentaris

  1. Los héroes no entienden de cronos ni stravas, entienden de entrenar a deshoras tras un duro día de trabajo y obligaciones familiares o antes de que salga el sol para poder cumplir después con esas obligaciones… y siempre sin perder la sonrisa….
    Te puedes considerar un héroe, para tus hijas lo eres seguro como para muchos de los que te conocemos.
    Eres un crack Dani!!!

    Escriu una resposta

Trackbacks/Pingbacks

  1. Una setmana d’aventura | Sense Límits Aventura - […] Un placer correr en mi ciudad […]

Enviar un comentari

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

Esta web utilitza cookies perquè fa que tingues una millor experiència de navegació. En continuar navegant entenem que dones el teu consentiment per acceptar la política de cookies, Punxa l'enllaç per a més informació. Agraïts! ;) " plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Translate »